Las penas son nuestras, las piñas son ajenas
Henry Picado Cerdas Red de Coordinación en Biodiversidad Escolares intoxicados por exposición a las fumigaciones de fincas piñeras vecinas. Decenas de fuentes de agua contaminadas de forma irreversible con agroquímicos. Trabajadores y trabajadoras explotadas en formatos de esclavitud moderna. Una de cada tres piñas sembradas sobre lo que antes eran Áreas Silvestres Protegidas o en donde había un humedal. Como cantaría el poeta, escritor y guitarrista argentino Atahualpa Yupanqui: las penas son nuestras, las piñas son ajenas. Un país como Costa Rica, dónde su historia reciente fue marcada por esquemas de extractivismo agrícola como del banano, los monocultivos han dejado marcado a fuego el dominio de las trasnacionales. Pero la piña es...
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